Fortalecimiento de las acciones de protección de la alimentación y nutrición en el marco de la pandemia Covid – 19

El Perú ha logrado avances significativos en reducir la desnutrición crónica infantil del 28.5 % en el 2007 al 12.2 % en el 2019; asimismo, respecto a la anemia infantil, se han tenido resultados relativos mejorando de 56.8% en el 2007 al 40.6% de los niños menores de 3 años en el 2019. Sin embargo, en este mismo periodo, se han incrementado sostenidamente, por lo cual se desarrollaron medidas de promoción de una dieta saludable. Estas medidas están orientadas a favorecer la adecuada nutrición en toda la población peruana, a fin de contribuir a un mejor estado de salud, bienestar y desarrollo nacional.

La pandemia del COVID 19 y la necesaria cuarentena decretada por el gobierno han afectado la vida de todos, evidenciando la fragilidad de la seguridad alimentaria en el país. Se ha incrementado el desempleo, la pobreza, el colapso de los servicios de salud, así como problemas en el transporte, distribución y acceso de los alimentos, entre otros. En este contexto, es imprescindible redoblar esfuerzos para evitar retrocesos en los logros obtenidos y continuar avanzando para proteger el capital humano ante los efectos de la pandemia, particularmente en las familias vulnerables con niños menores de 3 años y con mujeres gestantes.

Ante esta situación, la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI), en el marco del curso de vida, exhorta a autoridades y organizaciones a considerar las siguientes líneas de trabajo:

  1. Priorizar en la agenda pública, desde un enfoque de derechos, la nutrición y dieta saludable de toda la población en el nivel nacional, regional y local considerando:
    • Enfrentar la malnutrición desde un criterio amplio y multidimensional atendiendo sus diversas expresiones, la desnutrición infantil, la anemia, el sobrepeso y la obesidad.
    • El manejo de la diversidad de factores que actualmente están generando vulnerabilidad nutricional en las diferentes localidades, culturas, grupos etarios o condiciones de pobreza, como es el caso de las prácticas de alimentación, el acceso a los servicios de salud, agua y saneamiento o disponibilidad de alimentos, entre otros.
    • Priorizar a los sectores más vulnerables afectados por pobreza, particularmente niños menores de 3 años, mujeres gestantes, adultos mayores, población con discapacidad, población rural y comunidades nativas.
  2. Atender la seguridad alimentaria nacional asegurando la disponibilidad y accesibilidad de alimentos y su sostenibilidad futura.
    • Asegurar la producción y distribución de canastas alimentarias, nutricionalmente balanceadas y diversas en base a alimentos y dietas locales.
    • Otorgar un ingreso mínimo universal que permita el acceso a una alimentación saludable y a su vez, ir generando las condiciones necesarias para el incremento del empleo digno. Frente a la emergencia actual, siguiendo la ruta planteada por el Acuerdo Nacional[1], asegurar canastas de alimentos a las familias en extrema pobreza como parte de un paquete de medidas integrales.
    • Precisar o incorporar, en la medida de lo posible, objetivos y estrategias nutricionales en los programas de protección social.
  3. Mantener la prioridad nutricional en la primera infancia fortaleciendo la estrategia de desarrollo infantil temprano y la ejecución de los programas presupuestales orientados a la infancia, protegiendo las potencialidades de la generación actual y las venideras.
    • Fortalecer la atención primaria para la primera infancia en las acciones relacionadas a la alimentación y nutrición infantil, especialmente la prevención de la desnutrición infantil y anemia. Para ello asegurar, de forma urgente, la reactivación de las atenciones integrales como el control de crecimiento y desarrollo (CRED), inmunizaciones, suplementación, atención prenatal, atención de parto por profesional de salud, así como la prevención y manejo de enfermedades prevalentes.
    • Fortalecer el trabajo promocional para la alimentación, nutrición y cuidado del niño – niña y la gestante, mediante la participación de los agentes comunitarios, empleando estrategias innovadoras para el acompañamiento y educación en salud.
    • Incorporar en las canastas básicas, un alimento infantil fortificado elaborado por el Ministerio de Salud[2],[3], que permita complementar sus necesidades nutricionales.
  4. Prevención y manejo oportuno de las enfermedades prevalentes que contribuyen a la malnutrición, así como, promover las buenas prácticas de alimentación, cuidado e higiene impulsando el trabajo multisectorial con la participación de la sociedad civil organizada.
    • Fortalecer las capacidades del primer nivel de atención de salud en todo el país, incluyendo aquellas acciones relacionadas a la alimentación y nutrición, en las diferentes etapas de vida.
    • Impulsar procesos educativos con la población en el autocuidado para la salud y la nutrición, considerando el espacio familiar, escolar y comunitario; en especial promover la lactancia materna y alimentación saludable.
    • Asegurar el acceso al agua segura y sistemas de saneamiento acompañado de una adecuada educación sanitaria.
  5. Dar pasos sustantivos para la mejora de la calidad y eficacia de la gestión en los temas prioritarios de atención a la nutrición de la población.
    • Incorporar la participación de la sociedad civil en el diseño e implementación de políticas y estrategias orientadas a fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Recoger las múltiples experiencias e iniciativas que están surgiendo desde la sociedad para enfrentar la pandemia: organizaciones de la comunidad dando particular importancia a las redes de comedores, redes juveniles, iniciativas empresariales, academia, ONGs, entre otros.
    • Potenciar estrategias innovadoras en la formulación de acciones para la mejora de la nutrición y la alimentación, tales como; empleo de redes sociales, uso de aplicativos, videos, tecnología para formular alimentos, tarjetas electrónicas para canjear por alimentos, así como, el empleo del internet, celular y salas virtuales para la evaluación, capacitación y valoración de la situación nutricional y alimentaria.
    • Garantizar el presupuesto y medidas fiscales necesarias para implementar este conjunto de recomendaciones.

Nos comprometemos a contribuir en la implementación de estos lineamientos y  llamamos a todas las instancias del gobierno, de la sociedad civil y el sector privado a avanzar en esta dirección, ya que la situación de la pandemia y el sufrimiento que está ocasionando en la mayoría de la población, nos plantea exigencias extraordinarias pero también la oportunidad de responder a esta deuda, que como sociedad, tenemos con las poblaciones más vulnerables para asegurar su legítimo derecho a una nutrición y alimentación saludable.

 

[1] Medidas Inmediatas para Reactivar la Economía y Preservar la Salud. Acuerdo Nacional
[2] Perú hambre 0: Sectores público y privado articulan esfuerzos. Acuerdo Nacional
[3] Ficha de Homologación de Alimento Infantil Fortificado RM 944-2018/MINSA